Martes 15 de Septiembre de 2015
9:00 Apuramos hasta el último segundo la estancia en este paraíso, aprovechando la playa y el buffet del desayuno y forramos de cara al viaje a la Habana , que negociamos en 90 CUC. Tenemos el primer día de lluvia sostenida con el primer
chófer normal que tenemos y, que finalmente, acaba sin mote alguno.


17:00 Le pedimos que nos deje en nuestro espacio fetiche, el Pau Gasol de la silueta habanera, el edificio FOCSA. Jugamos al tute hasta el momento del último taxi.
Ya no sorprende que al vernos arrastrando las maletas, un Plymouth negro
destartalado frene en seco. Nos ofrece ir al aeropuerto por 25 CUC .
Seguimos andando negando con la cabeza. Al segundo replica ...y lo deja
en 20. Y lo fuerte es que el negocia con los cubanos que llevaba que se bajen
en base a darles un dinero.
Cuba llora en nuestra despedida y no para de jarrear de narices.
Apuramos las últimas Bucanero con nostalgia y esperando volver a degustarla en algún
momento de nuestra vida

23:00 Mato los últimos 6 pesos convertibles ene helados y una placa de matrícula de cartón. El avión es aceptable, sin más, como el de la ida . Duermo algo
más que en la ida.
14:00 En el Charles de Gaulle de París surge el único inconveniente del trayecto.
A Borja y Andrés les confiscan el Ron cubano comprado en el aeropuerto aduciendo
que no tenía bolsa precintada en un caso, y, en el otro, que no existía el ticket.
La jugadina gabacha.
El control de pasaportes es un cachondeo con amontonamientos dignos
de las plaquetas de "Érase una vez la vida".
A las 18:00 llegamos a Barajas. Hogar, dulce hogar.

chófer normal que tenemos y, que finalmente, acaba sin mote alguno.


17:00 Le pedimos que nos deje en nuestro espacio fetiche, el Pau Gasol de la silueta habanera, el edificio FOCSA. Jugamos al tute hasta el momento del último taxi.
Ya no sorprende que al vernos arrastrando las maletas, un Plymouth negro
destartalado frene en seco. Nos ofrece ir al aeropuerto por 25 CUC .
Seguimos andando negando con la cabeza. Al segundo replica ...y lo deja
en 20. Y lo fuerte es que el negocia con los cubanos que llevaba que se bajen
en base a darles un dinero.
Cuba llora en nuestra despedida y no para de jarrear de narices.
Apuramos las últimas Bucanero con nostalgia y esperando volver a degustarla en algún
momento de nuestra vida

23:00 Mato los últimos 6 pesos convertibles ene helados y una placa de matrícula de cartón. El avión es aceptable, sin más, como el de la ida . Duermo algo
más que en la ida.
14:00 En el Charles de Gaulle de París surge el único inconveniente del trayecto.
A Borja y Andrés les confiscan el Ron cubano comprado en el aeropuerto aduciendo
que no tenía bolsa precintada en un caso, y, en el otro, que no existía el ticket.
La jugadina gabacha.
El control de pasaportes es un cachondeo con amontonamientos dignos
de las plaquetas de "Érase una vez la vida".
A las 18:00 llegamos a Barajas. Hogar, dulce hogar.

Tardar 2 años en terminar de aglutinar estas historietas da como resultado uno de los temores que nos metía prisa antes de viajar a la isla ;
que Arda Turan , el innombrable...Fidel Castro hubiera fallecido.Antes , pequeños mozalbetes, la gente siempre planeaba su viaje a la isla antes de que muriera el Comandante. Que la esencia isleña siguiera, que lo artificial (yanqui) exportado no se hubiera introducido. Pues se puede decir que ambas cosas se van dando mezcladas indistintamente . El bloqueo comercial sigue con Trump, el ansia de asomarse a las afueras de la juventud se va agrandando,
los cambios civiles son a ritmo de caracol.
De la Habana esperaba más. Más simbología que realidad. El malecón lo
escenifica bien, una fachada en la que detrás no hay nada. Pero más
allá de eso se trata de vivirlo en el momento. No de buscar la foto para Facebook o Instagram. A la gente que visita sólo Varadero y la capital, realmente les
digo que no vieron la esencia de la isla. Niños pidiendo dinero, más por deporte que
otra cosa, y el interés contínuo sólo lo viví en la Habana .
los cambios civiles son a ritmo de caracol.
De la Habana esperaba más. Más simbología que realidad. El malecón lo
escenifica bien, una fachada en la que detrás no hay nada. Pero más
allá de eso se trata de vivirlo en el momento. No de buscar la foto para Facebook o Instagram. A la gente que visita sólo Varadero y la capital, realmente les
digo que no vieron la esencia de la isla. Niños pidiendo dinero, más por deporte que
otra cosa, y el interés contínuo sólo lo viví en la Habana .
