jueves, 21 de enero de 2016

10# Trinidad : descubrimos el Caribe



Miércoles, 9 de Septiembre de 2015

17:00 . Comemos tarde en "el Cubanito". Pero resulta una hora muy nuestra
de cuando estamos de viaje de relax : comer cuando buenamente se puede entre plan y plan. Y se agradece que no nos cierren las persianas. Aunque en este caso sufrimos un apagón de luz mientras la única pareja de comensales , alemanes, sufren mis voces y avances con su idioma. La calidad de la langosta bajaba sensiblemente el nivel de lo catado en la Isla.

18:00 . " - Imaginemos que deseo contratar un buen  taxi y económico para ir a la playa de Ancón, ¿cuál me recomendaría usted?
Lógicamente el taxista se queda con cara de póker  y tras ese flash no duda en la respuesta :
- Yo le puedo lleval a lo sinco pol cuarenta cú.
A estas altura cuando nos acribillan a preguntas ya sabemos contestar un rotundo:
"- Ya resolví "
que acababa siendo como una especie de santo y seña definitivo que significaba : no me la pegas que ya se de que va esto y encima voy a contraatacar con un precio que me invento de un taxista que no existe para que el regateo sea más eficaz.
 Toma jeroma.


18:30 . Acabamos llegando a la playa de Ancón, que resulta un saliente de tierra estrecho de unos poco km de largo. El paisaje al atardecer es magnífico para contemplarlo y aprovechar para sacar partido a la cámara de fotos. Sólo empañado por la suciedad de latas que unos cubanos bañándose dejan en la orilla.
Nos zambullimos con ganas los 5 y dejándonos caer pesadamente  como si simuláramos mal un penalty, probamos el Mar Caribe
a cucharadas . Caliente y salado a rabiar, nos parece una delicia.




20:00 .  Se nos hace de noche y vamos recogiendo enseres para irnos. Pero los
 que vienen son los mosquitos. Como auténticos vampiros , al irse la luz, y en 5 minutos, no hay repelente que pueda con ellos. Nos atacan sin piedad en una lucha desigual en el que se ríen a la cara de nuestros toallazos.



22:00 .  Al llegar a casa comprobamos que el gran damnificado es Andrés : una auténtica masacre de "hundir la flota" en el que los ronchones se reproducen como esporas. Lo peor es que el Fenistil, el bálsamo de Fierabrás , no aparece. Los nervios se apoderan de él y no se calma hasta que por la noche con algún ungüento , frío local y la conversación relajada con Ros y conmigo consiguen apaciguar a la bestia. Con el silencio de la noche en Trinidad y la luna  como único testigo.




martes, 12 de enero de 2016

9# Trinidad : el tren de nuestras vidas ( Vuelta )

Ya sabiendo que vamos a sobrepasar el horario de vuelta a Trinidad, se hace
una parada "técnica" en una casa.
¿algún relevo en el turno de los operarios ?
¿fallo mecánico que precisa alguna intervención?
¿necesidad de descanso del maquinista?



Un operario regresa con una sonrisa en la cara a los 10 minutos con una bolsa.
A saber lo que habrá pasado en ese impás de tiempo.
Al subir y abrirla no dudan en compartir con nosotros lo que contenía.
Un rico queso del que damos buena cuenta  " los amigos españoles ".
Se hace ameno el retraso con la animada charla mientras la brisa te golpea en la cara
y en un momento dado hasta me animo a levantar un troco al más puro estilo aizkolari.
Un lujo difundir cultura cantábrica por el Caribe.


14:00  . Acabamos con la Reserva Federal de cerveza.
Pero la última ronda sirve para invitar a cada uno de los tripulantes, maquinista incluido.
El jaleo montado es cosa fina.

Esa foto es para mí la foto del viaje . La que más me dice y transmite.


Le prometemos a Edel una gafas de sol 3M con las que Andrés , con el orgulloso
patrocinio de Praxair , provee al equipo .
Con retraso acumulado se vuelve a parar la máquina en otra charca y directamente
el Comandante en Jefe del tren nos pregunta a nosotros si nos apetece una parada allí
para darnos un chapuzón.
Le decimos que : " no, gracias, porque el resto del pasaje..."
Mira hacia ellos con indiferencia.
Los que les ha merecido la pena hemos sido nosotros. Un detallazo.

15:00 .No nos cansamos de seguir admirando la frondosa vegetación que se abre paso hasta
 llegar a nuestro destino.

 Al llegar a Trinidad nos bajamos y nos despedimos uno a uno de todos.
Finalmente a Edel le damos las gafas, que acepta con un agradecimiento más que
sincero. Esta gente así se lo merece todo. 


Dudo mucho que pueda vivir un viaje en tren que me divierta tanto o
me aporte más. Puede que haya sido el tren de mi vida.

jueves, 7 de enero de 2016

8# Trinidad: el tren de nuestras vidas ( Ida )

Miércoles, 9 de Septiembre 2015

8:00 .  Desayuno "cubano" en el salón como habíamos pactado con Víctor ;
regado de zumos,  conversación sosegada , de más de 1 hora ,repitiendo café todos...
hasta que nos desplazamos hacia la Estación de tren.
Andamos tranquilos, hasta que empiezo a ver los 10 minutos calculados 
demasiado justos. Y corro como haciendo series en un entrenamiento. Sólo
paro para situarme con las indicaciones de los trinitenses, que me miran raro
y más al ver a otros 4 detrás. Todos con el desayuno recién acabado en el esófago.
Pienso en ponerme en las vías por si ya fueran las 9:30 de la hora de partida.
Y lo son. Pero tranquilos.


9:45. Esto también es Cuba y el ritmo caribeño se desayuna.
Por supuesto nos da tiempo a todos a llegar , situarnos en la  mejor mesa del vagón,
al lado de la cafetería-bar : el "vagón del chume" como lo proclamará Andrés
después de clavar, no una pica en Flandes, sino una lata de Cristal en la mesa de madera.


Un tren turístico a la antigua, totalmente abierto,
que como mucho irá a 40 km/h llevándonos hasta el valle del " Ingenio de Iznaga",
tierras fértiles de un vasco que se enriqueció gracias a las plantaciones
azucareras. La vasta llanura se controlaba desde la altísima torre de vigilancia,
en la que el capataz controlaba que los negros esclavizados
 descansaran más de la cuenta.

 Unos gritos provienen desde allí:
" eeeh asturianoooos" . Las giputxis nos saludan los buenos días.
Ninguno dormimos más de 4 horas pero todos tenemos una expresión en la cara mezcla de resaca feliz y admiración por lo que estamos observando.
En la casa principal, al estilo de las casas de EEUU en el siglo XIX , vemos el engranaje
del "trapiche" con el que se machacaba el azúcar. Lógicamente
se debía trapichear todo el día aquí.





12:00  . En la siguiente parada del tren nos bañamos en un recodo del río.
Nos acompañaban 2 alemanes que entendían más bien poco
de lo que decíamos pero a los que les
hacía gracia vernos hacer el gilipollas y oírme decir :
"Du bist eine flotte biene"
(tienes un bonito culo)
Maldades de Yose como profesor de alemán.
Regresamos al tren y nos damos cuenta de que casi todos los guiris
que nos acompañan se dedican a sarcar selfies con su megacámara
 hacer espectaculares panorámicas o sacar la GoPro para grabar todo.
Nosotros mientras nos hacemos fotos en el puesto de maquinista, hablamos con la tripulación (ventaja también de compartir idioma) y somos los únicos que
 hacemos consumo en el bar del tren. De eso se da cuenta el personal, que por momentos parece que se está mamando.