jueves, 7 de enero de 2016

8# Trinidad: el tren de nuestras vidas ( Ida )

Miércoles, 9 de Septiembre 2015

8:00 .  Desayuno "cubano" en el salón como habíamos pactado con Víctor ;
regado de zumos,  conversación sosegada , de más de 1 hora ,repitiendo café todos...
hasta que nos desplazamos hacia la Estación de tren.
Andamos tranquilos, hasta que empiezo a ver los 10 minutos calculados 
demasiado justos. Y corro como haciendo series en un entrenamiento. Sólo
paro para situarme con las indicaciones de los trinitenses, que me miran raro
y más al ver a otros 4 detrás. Todos con el desayuno recién acabado en el esófago.
Pienso en ponerme en las vías por si ya fueran las 9:30 de la hora de partida.
Y lo son. Pero tranquilos.


9:45. Esto también es Cuba y el ritmo caribeño se desayuna.
Por supuesto nos da tiempo a todos a llegar , situarnos en la  mejor mesa del vagón,
al lado de la cafetería-bar : el "vagón del chume" como lo proclamará Andrés
después de clavar, no una pica en Flandes, sino una lata de Cristal en la mesa de madera.


Un tren turístico a la antigua, totalmente abierto,
que como mucho irá a 40 km/h llevándonos hasta el valle del " Ingenio de Iznaga",
tierras fértiles de un vasco que se enriqueció gracias a las plantaciones
azucareras. La vasta llanura se controlaba desde la altísima torre de vigilancia,
en la que el capataz controlaba que los negros esclavizados
 descansaran más de la cuenta.

 Unos gritos provienen desde allí:
" eeeh asturianoooos" . Las giputxis nos saludan los buenos días.
Ninguno dormimos más de 4 horas pero todos tenemos una expresión en la cara mezcla de resaca feliz y admiración por lo que estamos observando.
En la casa principal, al estilo de las casas de EEUU en el siglo XIX , vemos el engranaje
del "trapiche" con el que se machacaba el azúcar. Lógicamente
se debía trapichear todo el día aquí.





12:00  . En la siguiente parada del tren nos bañamos en un recodo del río.
Nos acompañaban 2 alemanes que entendían más bien poco
de lo que decíamos pero a los que les
hacía gracia vernos hacer el gilipollas y oírme decir :
"Du bist eine flotte biene"
(tienes un bonito culo)
Maldades de Yose como profesor de alemán.
Regresamos al tren y nos damos cuenta de que casi todos los guiris
que nos acompañan se dedican a sarcar selfies con su megacámara
 hacer espectaculares panorámicas o sacar la GoPro para grabar todo.
Nosotros mientras nos hacemos fotos en el puesto de maquinista, hablamos con la tripulación (ventaja también de compartir idioma) y somos los únicos que
 hacemos consumo en el bar del tren. De eso se da cuenta el personal, que por momentos parece que se está mamando.





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