Lunes ,14 de Septiembre de 2015
21:00 La cena de buffet se acompaña de una discusión entre 2 empleados del Hotel . Por un lado pro-Messi y enfrente los pro-Cristiano Ronaldo. A nosotros, entendidos futboleros, nos causa perplejidad . Viendo además cómo en este país (que es potencia deportiva para sus únicamente 11 millones de habitantes) teóricamente el fútbol no estará en el TOP 10 . En el que el Béisbol es el rey , pero el boxeo , el voleibol o el atletismo son recolectores de medallas olímpicas .
En la acalorada discusión metemos baza de vez en cuando , pero la vehemencia cubana nos arrastra como pececillos.
Son ventajas del olvido que ya tenemos a estas alturas de la "ultraconectividad global" . La desintoxicación ya casi es completa y podemos pasar el día entero sin tocar siquiera el móvil.

En el momento de las copas en la sobremesa , tiro de piña colada y otros clásicos básicos de la coctelería cubana. No me entusiasman como los del Hotel Nacional , pero se apuran bien mientras vemos la exhibición de baile que dan 2 animadores.
Lisandra y Tony tienen poco público que elegir , pero se reparten una pareja de suecos que más que bailar parecen estar ensayando para un aquelarre tribal. Al final de mi grupo de españoles soy yo el único que se lanza a un intento de salseo , intentando que el nivel de ridículo se atenúe fijándome mucho en lo que ella me va diciendo.
Después se acercará Tony a nuestra mesa en 1ª fila y nos suelta un "...se oh ehtá ofresieeendo..."
con los ojos hiperexpresivos , en referencia a Lisandra. Como ya sabemos manejarnos en este tipo de conversaciones le hablamos de "meter el jeep en el fango". La expresión le hace ver que somos unos linces. Y se suelta contándonos sus innumerables escarceos erótico-festivos con guiris , llegando incluso a simultanear encuentros románticos de cabaña en cabaña como si de las hamburguesas de Humor Amarillo se tratara. Igual que nos pasó en el tren, notamos lo pasota que es hacia el resto de clientes, que no hacen ni el intento por inmiscuirse un poco en el tono festivo. El finde anterior las botellas del mueblebar fueron sucumbiendo una tras otra en lo que debió ser una gosadera.
Nunca llegaríamos ni a hacer amago de sombra a este encantador de mujeres, pero en nuestro camino a Nivel "MasterFucker" nos acaba preguntando si sabemos lo que es una " gosadera".
Solo planteamos vagas respuestas. Tras un brusco manotazo que hace temblar la mesa , sentencia : "cuando ya no puede má, pahtillita asul y de nuevo el jeep al fango ...eso e una tremenda gosadera " . Evidentemente la explicación se acompaña de una gestualidad que no deja lugar a dudas.
Sintiéndome el discípulo aventajado, y tras despedirse de Lisandra de mí recordándome el número de cabaña en la que se aloja, ejecuto el intento del último balón , el que cuelgas a la olla en el minuto 93.
Pero no soy Sergio Ramos.
Y nadie acaba ni contestando en esa cabaña.
En la acalorada discusión metemos baza de vez en cuando , pero la vehemencia cubana nos arrastra como pececillos.
Son ventajas del olvido que ya tenemos a estas alturas de la "ultraconectividad global" . La desintoxicación ya casi es completa y podemos pasar el día entero sin tocar siquiera el móvil.
En el momento de las copas en la sobremesa , tiro de piña colada y otros clásicos básicos de la coctelería cubana. No me entusiasman como los del Hotel Nacional , pero se apuran bien mientras vemos la exhibición de baile que dan 2 animadores.
Lisandra y Tony tienen poco público que elegir , pero se reparten una pareja de suecos que más que bailar parecen estar ensayando para un aquelarre tribal. Al final de mi grupo de españoles soy yo el único que se lanza a un intento de salseo , intentando que el nivel de ridículo se atenúe fijándome mucho en lo que ella me va diciendo.
Después se acercará Tony a nuestra mesa en 1ª fila y nos suelta un "...se oh ehtá ofresieeendo..."
con los ojos hiperexpresivos , en referencia a Lisandra. Como ya sabemos manejarnos en este tipo de conversaciones le hablamos de "meter el jeep en el fango". La expresión le hace ver que somos unos linces. Y se suelta contándonos sus innumerables escarceos erótico-festivos con guiris , llegando incluso a simultanear encuentros románticos de cabaña en cabaña como si de las hamburguesas de Humor Amarillo se tratara. Igual que nos pasó en el tren, notamos lo pasota que es hacia el resto de clientes, que no hacen ni el intento por inmiscuirse un poco en el tono festivo. El finde anterior las botellas del mueblebar fueron sucumbiendo una tras otra en lo que debió ser una gosadera.
Nunca llegaríamos ni a hacer amago de sombra a este encantador de mujeres, pero en nuestro camino a Nivel "MasterFucker" nos acaba preguntando si sabemos lo que es una " gosadera".
Solo planteamos vagas respuestas. Tras un brusco manotazo que hace temblar la mesa , sentencia : "cuando ya no puede má, pahtillita asul y de nuevo el jeep al fango ...eso e una tremenda gosadera " . Evidentemente la explicación se acompaña de una gestualidad que no deja lugar a dudas.
Sintiéndome el discípulo aventajado, y tras despedirse de Lisandra de mí recordándome el número de cabaña en la que se aloja, ejecuto el intento del último balón , el que cuelgas a la olla en el minuto 93.
Pero no soy Sergio Ramos.
Y nadie acaba ni contestando en esa cabaña.
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